Las 10 playas más bellas del mundo; Solo dos ingredientes: mar y arena.

1 – Tulum
(Quintana Roo, México). Mar Caribe

Aunque con ella no vayamos a descubrir nada nuevo, no podemos dejar la playa de Tulum fuera de nuestra lista. Ni su arena es la más blanca, ni el templo que se asoma en el horizonte, construido ya en la época de decadencia de la civilización maya, es el más perfecto en su especie, pero, como conjunto, no hay nada comparable. Especialmente misteriosa se torna en días de fuerte lluvia, con el Caribe tibio y reposado, las iguanas paseando impertérritas entre los nopales y las profecías mayas apocalípticas rondando en el ambiente.

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2 – Bahía de las Águilas
(Parque Nacional de Jaragua, República Dominicana). Mar Caribe

Aquellos que crean que en toda la República Dominicana no encontrarán nada más que grandes resorts con la fórmula del todo incluido y playas atiborradas de turistas se llevarán una gran sorpresa si visitan Bahía de las Águilas. Esta playa, situada en la zona de Pedernales, la menos turística del país, no tiene ninguna infraestructura. Desierta, salvaje y con un mar claro y calentito, por no tener, no tiene ni árboles. El hecho de que a ella solo se pueda llegar en lancha (los encargados del restaurante más cercano hacen el servicio por unos pocos dólares) o en 4×4 (siempre que el conductor conozca bien la zona) ha permitido que se mantenga intacta.

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3 – Bahía Concha
(Parque de Tayrona. Santa Marta, Colombia). Mar Caribe

Aquellos que no pueden elegir entre playa y montaña no tendrán que verse en esta tesitura: aquí, las estribaciones de la cordillera de Sierra Nevada, siempre cubiertas de nubes, y su paisaje húmedo y selvático se funden con las aguas caribeñas en una imagen de una playa nada usual. Resulta perfecta para los viajeros en busca de momentos de tranquilidad, que podrán alojarse en sus cabañas ecológicas o en un camping. Abstenerse juerguistas.

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4 – Playa Espadilla Norte
(Parque Nacional Manuel Antonio. Costa Rica). Océano Pacífico Central

Mecidos en una hamaca, entre grandes extensiones de manglares y de bosque primario que llega hasta la propia arena, se escucha el ruido de las olas que rugen con fuerza para fortuna de los surferos. No son los únicos que disfrutan de la playa. Monos titís, mapaches, puercoespines, osos perezosos o monos de cara blanca viven aquí y, acostumbrados ya a las visitas humanas, se dejan ver con una cierta facilidad.

Surfing, Playa Espadilla Norte, Manuel Antonio, Costa Rica

5 – Aitutaki
(Islas Cook). Océano Pacífico Sur

Si el País de Nunca Jamás existiera, se llamaría Aitutaki. Es un atolón de libro, un anillo de arena y palmeras que envuelve una laguna poco profunda y de aguas cristalinas. Si se sobrevuela, se distinguirá perfectamente la muralla de coral que lo rodea, así como los trece islotes diminutos que sirven de playas y que dan una nueva dimensión a la palabra “intimidad”. Para dormir (y también para soñar),

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6 – Kaihalulu Hill Beach
(Maui, Hawái). Océano Pacífico

Para llegar hasta esta preciosa cala de bolsillo –también conocida como Red Sand Beach–, escondida en el Este de la isla de Maui, hay que peregrinar entre paisajes volcánicos y pinos. Hace calor, el camino es pedregoso y resbaladizo, pero todo ello es esencial para poder valorarla aún más… y mantenerla escondida. Este oasis de arena roja es el resultado de la erosión de las colinas ricas en hierro que la protegen. Junto con los helechos y las plantas verdísimas, y el mar, de un azul intenso y un oleaje poderoso, componen un paisaje de libro de Robert Louis Stevenson.

Red Sand Beach Maui Hawaii

7 – Playa de Kuta
(Lombok, Indonesia). Mar de Bali (Índico)

Esta playa es buena para el baño, para dar paseos por su gustosa arena o para ver a los pescadores en plena faena. Por sus gigantescas olas atrae también a mychos surferos, que repiten cada temporada y dan al pueblito un ambiente informal y divertido que también tiene reflejo en sus noches, que ganan en vida. Cuenta con todas las comodidades: restaurantes, cafés, tiendas de surf y hoteles. No hay que confundirla con la playa de Kuta de Bali.
playa-de-kuta-en-bali

8 – Gili Trawangan
(Indonesia). Mar de Bali (Océano Índico)

No es el nombre de la última celebrity americana sino el de uno de esos pequeños paraísos que aúnquedan en el Índico, una especie de Formentera con dimensiones de juguete (apenas tres kilómetros de largo) que solo lleva un par de décadas vinculada al turismo. De una manera u otra, sus interminables playas de arena fina son su principal polo de atención. La mitad de sus visitantes son buceadores que vienen a contemplar la rica vida marina de sus arrecifes. Los otros son vividores, modernos y fashionistas que disfrutan de su vida nocturna y sus fiestas –casi privadas– de luna llena. Lo más cool de lo cool.

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9 – Isle aux Cerfs

(Isla Mauricio). Océano Índico

Si Mauricio representa uno de los reductosmás exclusivos del mundo, las playas de Isle aux Cerfs, una pequeña isla cercana a su costa Este, representa al máximo su más pura esencia: conseguir ser a la vez tremendamente sencilla e increíblemente sofisticada. Es la clave de su éxito. Aquí la cosa no cambia. Los paisajes son los que soñábamos encontrar: arena pálida que silba entre los dedos, un océano opalino y un runrún marino que nos hace olvidar por un momento que estamos simplemente de paso. A pesar de su reducido tamaño, la isla tiene todo lo imprescindible para cubrir las necesidades de una clientela que no escatima en gastos: restaurantes que sirven especialidades locales, un hotel de cinco estrellas, posibilidades para practicar todo tipo de deportes y hasta un campo de golf.

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10 – Maya Bay
(Phi Phi Leh. Krabi, Tailandia). Mar de Andamám

Para conseguir la viva imagen del paraíso que quería mostrar en la película, el equipo de producción de La Playa tuvo que recorrer muchos kilómetros de costa. La elección no fue fácil, pero, tras el selecto casting, Maya Bay, en Phi Phi Leh, fue la elegida para acoger las aventuras de Leonardo di Caprio. La decisión estaba más que justificada: un mar esmeralda donde se posan las típicas barcas de cola larga con sus lazos de colores y un telón de fondo –formado por verdes colinas y escarpados acantilados– que no necesita decorados ni tecnología 3D para impresionar. Desde que Leo la visitara, su fama se ha disparado, pero ni siquiera esto ha podido robarle un puesto entre nuestras favoritas.

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